Los orígenes de Kong vienen de lejos, exactamente de 1830 en un taller mecánico situado a pies de los Alpes, donde Giuseppe Bonaiti dio inicio a nuestra historia, escribiendo páginas importantes del Made in Italy.
La atención por la máxima protección de las vidas humanas, junto con los sueños que “cuelgan” estos hombres escalando las cumbres, llevó a Bonaiti a exportar por todo el mundo su filosofía y sus productos.
Concretamente, sus “mosquetones” se convirtieron en puntos de referencia para quien practicaba disciplinas verticales.
En 1977 la empresa Bonaiti cambia su nombre a Kong, pero su huella sigue siendo la misma:

"Ser fabricantes de seguridad donde el riesgo es el protagonista"

Todo el ciclo de producción, desde el diseño hasta el envasado, se produce dentro de los 10.000 m2 de la planta de Monte Marenzo (LC), Italia, donde cada EPI se prueba unidad por unidad y se vende a todo el mundo. Con orgullo, podemos decir que somos, ante todo, fabricantes:

  • nuestros 80 trabajadores desempeñan sus actividades cotidianas con pasión, para producir sistemas de alta calidad que garantizan la máxima seguridad
  • nuestros robots testan el 100% de los conectores traccionándolos a aproximadamente el 70% de la carga marcada
  • nuestros operadores controlan el 100% de los productos valorando su perfecta funcionalidad y su aspecto estético

“KONG, del pasado al futuro, la evolución de la seguridad”

La historia de Kong

#01

Los orígenes como Bonaiti

En los registros bautismales de Laorca del siglo XVIII, se encontraron rastros de la familia Bonaiti, pero la primera adquisición referida al fondo de “Giambellino”, se remonta a 1827. La trefilería Bonaiti, para el procesamiento del alambre de hierro se construyó en el Valle del Gerenzone al final del a carretera de Valsassina, llamada la carretera del hierro y la madera.

La primera instalación de la familia Bonaiti se remonta a 1830, cuando se adquirieron los primeros edificios para la trefilería, y las cuotas de propiedad “duodécimos”, de la gran fragua llamada la “Gallina” en Loarca y la de San Giovanni all Castagna la “Piana”. La estructura productiva local, tenía como elemento central la gran fragua, de la fundición se obtenían las piezas de hierro fundido y los bloques para mazos, que por medio de un procesos de batido, se reducían a unas barras redondas, cuadradas o planas. A continuación había una serie de operaciones de segunda elaboración, especializadas en la producción de artículos derivados del alambre de hierro, productos de las trefilería: clavos, hebillas, cadenas, implementos agrícolas y artículos del género. Los procesos productivos de la trefilería Bonaiti eran los mismos que los de los artesanos de Vallata, que reducían las varillas producidas de los bloques de mazas en alambre de hierro. Del alambrón que se obtenía, se producían algunos tipos de hebillas y anillos usados en agricultura.

A principios del siglo XX, la familia Bonaiti en una situación de gran liquidez, amplió el departamento de producción. La familia Bonaiti se convirtió en uno de los mayores grupos productivos de Vallata, controlando, entre participaciones directas e indirectas entre el 35-40% del capital de las Acerías del Caleotto.

La sociedad Giuseppe Bonaiti, mediante el uso de la reservas de capital acumuladas durante los años de la gran guerra, y aprovechando las sinergias productivas del grupo Caleotto, introdujo nuevos tipos de productos en el mercado. Con la adquisición de laminados producidos por el Molino de Arlenico, la empresa se especializó en los trabajos en frío de cintas y flejes.

Algunos de estos trabajos se transfirieron a la nueva instalación de Padua, donde se producían cobres, remaches y alambre espinado. También se amplía la red de ventas, abriendo en Nápoles una filial con funciones de plataforma de almacenamiento, de los productos destinados a los mercados del centro y sur de Italia.

En 1937 Giuseppe, Felice ed Eros Bonaiti, crearon la Giuseppe y hermanos Bonaiti S.p.a., en Calolzio, a unos diez kilómetros al sur del Valle de Gerenzone.

En los años cincuenta la empresa Giuseppe y hermanos Bonaiti, comenzó la producción de un mosquetón de acero para alpinismo. Con la colaboración de R. Cassin, se realizó el primer mosquetón con forma de D para uso en alpinismo, lo realizaba el departamento industrial, y se destinaba a un nuevo sector, en el que la empresa Giuseppe y Hermanos Bonaiti, fueron los únicos productores hasta finales de 1986.

La reestructuración empresarial de Giuseppe y hermanos Bonaiti en los años setenta llevó al desarrollo de tres áreas estratégicas, la de la cinta e hilo de alambre la de las cerraduras y la de los mosquetones que aseguraban la economía de escala, en la fase de adquisición y primera elaboración del producto.

#02

El nacimiento del alpinismo

El alpinismo se convirtió en una disciplina deportiva en la segunda mitad del siglo XIX, cuando los picos más difíciles fueron culminados, incluso algunas vías que se consideraron hasta ese momento imposible. Los primeros manuales de alpinismo describían el equipamiento que el escalador debía llevar para enfrentar el ascenso con seguridad. El uso del mosquetón para superar la cota de ascenso, se remonta a 1914, cuando O. Herzog, su hermano Willi, escalaron la cara sur del Schüsselkarspitze, usando algunos ganchos en forma de pera de los bomberos de Mónaco.

En el mercado nacional la empresa Bonaiti, era la única en producir mosquetones específicos para la montaña. El consejo técnico y práctico de R. Cassin, fue determinante para mejorar el mosquetón en forma de D, para su venta en Europa, el nombre del famoso alpinista dio a conocer el nombre de Bonaiti a los importadores extranjeros de material de montaña. La distribución nacional estaba garantizada por los mismos representantes de los almacenes que vendían el producto a las ferreterías.

En los años sesenta se fabricaron los primeros mosquetones de aleación ligera para alpinismo extremo, que reducían el peso de 200 a 65 gramos. Estos mosquetones fueron muy apreciados por los escaladores incluso por cuestiones estéticas, dado que tenían diferentes colores obtenidos por medio de un proceso de anodizado y se combinaban con el resto del equipamiento.

#03

El nacimiento de Kong

El aumento del dinamismo en la demanda de mosquetones, unido a la problemática del espacio interno, llevó a la dirección a descentralizar algunas etapas del proceso de producción.

En los años setenta el reparto para la producción de mosquetones, estaba confinado en un espacio reducido, y necesitaba un área mayor para la naturaleza orgánica de las operaciones, y para su propio desarrollo. Los almacenes de Giuseppe y Hermanos Bonaiti, no se podía ampliar por restricciones administrativas impuestas por el Plan de Urbanismo de Calolzio. En 1977 se adquirió un terreno de 30 mil metros cuadrados en Monte Marenzo, para construir un nuevo complejo de producción donde transferir el procesamiento de los mosquetones.

Justo aquí, en Monte Marenzo, en 1977 nace Kong S.p.a., única sede de producción donde aún hoy se continúa a producir más de 3000 artículos distribuidos y vendidos en todo el mundo.
Para crear una imagen corporativa que fuese reconocible en los países donde se exportaba, en 1982 se procedió al depósito del nombre y la marca Kong en diversos países, el actual y bien conocido oval que recuerda la forma de un mosquetón.

#04

Estrategias de ampliación de mercados

En este punto las estrategias de desarrollo de Kong, previeron un cambio en la imagen a los ojos del consumidor: no solo en la oferta ce conectores, sino sobre todo en la seguridad.

La gama de productos se amplió notablemente al proponer poleas, descendedores, y bloqueadores para cuerdas, cascos, arneses, pero sobre todo se comenzaron a producir artículos específicos para el rescate en montaña como camillas, palos pescantes y varios complementos específicos derivados del alpinismo pero adaptados a las exigencias de quien vive la montaña no sólo como actividad recreativa sino por motivos profesionales.

A principio de los ochenta Kong era la única empresa italiana que producía mosquetones para alpinismo, mientras que en el mercado mundial había cinco fabricantes: Simond y Prade francesas, Faders española, Stubai austriaca e Chouinard estadounidense.

En el mercado mundial había cerca de dieciocho marcas diferentes de conectores de roca, pero Kong producía diez de ellas.

En 1986 se creó la empresa Aludesign, que comenzó a producir mosquetones para roca, la competencia de un nuevo productor llevó a introducir mosquetones muy sofisticados. La imagen del producto barato y conveniente, se abandonó para pasar a un artículo tecnológicamente avanzado.

En 1987, Kong depositó la patente de un nuevo sistema de cierre de mosquetones para eliminar cualquier punto donde se pudiera enredar la cuerda. Este particular sistema llamado “Key Lock”, deriva su nombre de la forma en que se une la palanca y el cuerpo conector, que recordaba una cerradura. Su propósito era eliminar del cuerpo y del dedo, cualquier aspereza que pudiera erosionar la cuerda y dificultar su inserción y liberación. Este cierre, frente a otros mosquetones tenía la ventaja de contar con una seguridad adecuada, incluso si la palanca se mantenía abierta aproximadamente 2 mm.

Algunos años después con el mismo espíritu innovador nació FROG, un revolucionario conector unidireccional para anclajes específicos y cierre automático.

Diseñado en colaboración con el Politécnico de Milán, FROG es un conector absolutamente nuevo tanto en la forma como en el mecanismo de funcionamiento: FROG cambia completamente el concepto de "mosquetón" entendido como gancho. La inserción es extraordinariamente rápida y segura incluso en anclajes que no son fácilmente accesibles para conectores clásicos.

Mientras tanto, Kong comenzó a darse a conocer también en el sector náutico gracias al suministro de accesorios metálicos, grilletes, anillas y mosquetones necesarios para completar el equipamiento de una embarcación.

Los productos más famosos y apreciados eran las famosas juntas fijas o giratorias, en acero al carbono o en acero inoxidable, usadas para unir la cadena del ancla: la gama de estos artículos se implementó con nuevas medidas y versiones aún hoy presentes en los catálogos de la empresa.

A finales de los ochenta se planteó un grillete especial, el chain gripper, usado para unir entre ellas las cadenas usadas en marina, teniendo una dimensión variable entre 5 y 12 mm. Además se realizaron artículos complementarios a los que ya estaban en producción: un soporte para motores fueraborda de gran potencia, que era un accesorio ya conocido en el mercado americano, mientras que en Europa aún no se fabricaban, y un mosquetón especial para el esquí acuático dotado de una sistema de liberación rápida.

Las tecnologías de producción náutica especializadas en tratamientos anticorrosión, se aplicaban también sobre anillos y mosquetones vendidos a la industria química y alimentaria, donde el producto debía tener una elevada resistencia superficial.

Kong se convirtió prácticamente en el único fabricante occidental de mosquetones de acero inoxidable para uso industrial. El cliente estaba dispuesto a pagar un excedente de precio, a tener un producto garantizado y certificado de acuerdo con los estándares de la CE, a través de pruebas destructivas destinadas a evaluar el límite de rotura, resistencia y corrosión. En esos años, los fabricantes de China y Taiwán estaban especializados en la producción de mosquetones no certificados, destinados a usos que no requerían requisitos técnicos particulares.

Mientras tanto, la producción de mosquetones dispositivos para la protección individual fue apoyada por artículos más complejos para el salvamento en montaña y en mar. Con la colaboración de los cuerpos de rescate, se crearon el palo pescante “Stelvio”, el trípode “Cevedale” y la innovadora camilla “Lecco”, que gracias a la característica única de poder ser desmontada y transportada fácilmente en la espalda se convierte en el estándar para todas aquellas situaciones de emergencia en la que un helicóptero no podía alzarse en vuelo para causa de las malas condiciones meteorológicas.

Gracias a esta intuición, Kong dio un giro en el tiempo siendo referencia en el desarrollo y producción de artículos dedicados a las emergencias y al rescate, allanando el camino en un sector fértil y de gran satisfacción tanto económica como moral.

Junto a estos nuevos sectores, a finales de los años 80 se identificó una nueva disciplina deportiva para diversificar la producción.

La elección de producir artículos para golf, que no competían con los producidos por Kong, se remonta a una estrategia de expansión de la familia Bonaiti: refinar la producción de un sector independiente, que posteriormente podía separarse de la empresa.

En 1989 Kong empezó a comercializar todo el equipamiento necesario para la práctica del golf con una nueva marca llamada MC Creation Made en el Principado de Mónaco, o simplemente Montecarlo. Algunos artículos como los palos y las bolsas se ensamblaban a medida de los clientes que realizaban pedidos específicos, por exigencias técnicas y estéticas.

Para publicitar la nueva gama de producción se realizaron contratos de esponsorización con jugadores profesionales, destaca un nombre entre todos Costantino Rocca.
Esta aventura continuó hasta principios de la década del 2000, cuando la empresa decidió abandonarla de forma definitiva para dedicarse a nuevos sectores.

#05

Los años del boom

En este punto, con una gran gama de productos innovadores y únicos se implementó una política comercial y de marketing muy agresiva.
Muchas fueros las ferias en las que participaba la empresa, dispersas por todo el mundo y vinculadas a diferentes sectores, desde el alpinismo, al salvamento, a la navegación o la industria.
Desde 1982 a 1990, los costes publicitarios aumentaron un 400% y consolidaron la imagen de la sociedad a nivel mundial.

#06

Curiosidad

En 1978, la grava usada durante la construcción de la nueva planta, para asentar el terreno pantanoso, se amontonó río debajo de la planta para crear un impulso dinámico que equilibrase la estructura de los edificios. Este terraplén, de 300 metros de largo, en 1986 fue asfaltados y regularizado como pista de aviación sin pendiente, A. N. P. S., bajo la circunscripción del Aeropuerto de Malpensa.

Hoy esta pista también la usan los helicópteros de Protección Civil y de Rescate Alpino para realizar simulacros y ejercicios de recuperación de camilla.

Actualmente además del Club de Vuelo Club Lecco Kong con casi una cincuentena de socios y una veintena de aviones, hay la escuela de vuelo Pilota per Sempre, que está formada por una decena de nuevos pilotos de ultraligeros cada año. Desde 2017 está presente también la primera escuela italiana de drones, certificada por ENAC.

#07

La descentralización comercial en países estratégicos

A principios de la década de los 90 Kong comenzó a establecer sociedades con fines comerciales y no productivos en países emergentes; a fin de tener control y presencia directa en países que empezaban a ofrecer desarrollos y oportunidades muy interesantes.

Kong Deutschland (1992), Kong Russia (2007), Kong USA (2009), Kong America Do Sul (2013) y la última nacida Kong Far East (2017) son realidades que han llevado en muy pocos años a Kong a tener un enfoque global con dinámicas de “multinacional”.

En cualquier caso, la sede de producción sigue siendo una sola, la de Monte Marenzo en Italia, donde en una superficie cubierta de 10.000 m², trabajan cerca de ochenta personas, entre operarios, maquetadores, diseñadores, empleados administrativos y comerciales. Particularmente importante es la función desarrollada por los maquetadores y diseñadores, siempre atentos para analiza, interpretar y anticipar las exigencias del mercado.

#08

Las estrategias futuras

Hoy en día Kong tiene como negocio principal la seguridad y el salvamento. Las técnicas de montañismo se han adoptado en el campo de la de construcción, donde para respetar la normativa de prevención de accidentes, se usan equipamientos que derivan del montañismo debidamente modificados. La gama de productos se ha adecuado a los estándares requeridos para los trabajos en altura.

En la década del 2000 se creó un área para la formación profesional; por lo que no sólo era un producto sino un servicio de asistencia y formación pre y post venta.

En 2014 Kong s.p.a. se convierte en una entidad inscrita en el registro regional de sujetos acreditados para los servicios de instrucción y formación profesional.

En 2016 fue acreditada como sociedad para la formación IRATA (Industrial Rope Access Trade Association), miembro n°5058/T.

Hoy en día decenas de miles de horas de formación a personal de las Fuerzas Armadas, de Emergencia de Primeros Auxilios (VVFF, Protección Civil, etc.) e Asistencia Sanitaria Ordinaria y Extraordinaria (118, Cruz Roja y varias empresas de Asistencia) así como operadores de parques acrobáticos, autónomos y empleados de empresas privadas.

#09

Case History, algunas innovaciones que han hecho escuela

La capacidad y la voluntad de innovar, de encontrar soluciones originales a problemas comunes es sinónimo de buena salud en una empresa. En Kong esto siempre ha sido un elemento cardinal fundamental para abordar el mercado y en los últimos años, ha habido muchos ejemplos:

  •  el primer mosquetón con forma asimétrica en "D"
  •  el uso del aluminio prensado en frío
  •  el cierre con dos espinas
  •  el color por plastificación o anodización
  •  el primer set de anclaje pre ensamblado
  •  la placa Gi-Gi
  •  el simplísimo pero genial sistema KEY-LOCK
  •  el CLAMP SYSTEM del conector FROG
  •  la primera tabla espinal de rescate de carbono X-TRIM
  •  la primera asa de ascenso que trabaja en eje sobre la cuerda FUTURA
  • la primera camilla flotante diseñada para el rescate fluvial 911 CANYON
  • el primer estabilizador electrónico para camillas de rescate en helicóptero KARS

En 2016 en la empresa se ha creado un pequeño museo y salón de exposiciones a fin de recopilar estos recuerdos y mantenerlos vivos, como estímulo y motivo de orgullo para los empleados frente a clientes y visitantes. 

#10

La experiencia, el vínculo con el territorio y las elecciones empresariales.

La crisis económica de 2009 ha traído de cabeza a la realidad empresarial nacional, y también el rico territorio de Lecco se ha resentido. Kong ha hecho frente al duro golpe con una serie de elecciones empresariales, dignas de no, principalmente la decisión de internacionalizar algunos trabajos, contratando previamente a compañías externas.

Un nuevo departamento textil, nueva maquinaria, el centro de formación, nuevas oficinas de ventas han dado trabajo al personal interno evitando así la reducción de la plantilla.

Hoy, después de casi diez años, podemos presumir de una situación de crecimiento constante, tanto desde el punto de vista de facturación como del número de contratos.

Siempre ha sido parte de la filosofía de empresa tener un enfoque de montañismo también en el desarrollo de negocio, un camino lento pero constante, que ha llevado desde hace casi doscientos años a Kong a la cima.

Como escribió Marco Bonaiti en un catálogo antiguo: "Quién más alto sube, más lejano ve; quién más lejano ve, más tiempo sueña"

Descarga el libro "Kong, 200 años en la cima"